¿Podría ser diferente esta vez? Razones para el optimismo tras los eventos del 22 de febrero en Jalisco
Al evaluar las consecuencias de los eventos del 22 de febrero en Jalisco, muchos analistas coinciden en que deberíamos anticipar una nueva ola de violencia en el país. Esta percepción no es nueva y, para quienes han seguido series como Narcos en Netflix, parece una conclusión lógica. La triste realidad es que, durante décadas, este ha sido el patrón. “Si se elimina al líder, la violencia aumentará mientras otros luchan por el control hasta que se establezca un nuevo liderazgo”, es lo que se dice comúnmente.
Sin embargo, ¿y si esta vez fuera diferente? ¿Y si, por fin, la historia no se repitiera?
Aquí presento mi argumento sobre por qué creo que esta vez podría ser distinto. Es fácil unirse al coro de aquellos que advierten sobre el pesimismo y proyectar un aumento inevitable de la violencia. Pero, dado que prácticamente todos ya han dicho eso, no veo la necesidad. En realidad, creo que hay una oportunidad real para que las cosas cambien. Aquí están diez razones que respaldan esta idea:
1. La presidenta Sheinbaum muestra un liderazgo basado en datos y con resultados medibles
Sheinbaum ha demostrado, de manera consistente, que está tomando un enfoque diferente al manejo de los cárteles en comparación con su predecesor, AMLO. No necesitamos más evidencia de que la estrategia de “Abrazos, no balazos” ha terminado. Su administración está adoptando un enfoque distinto, evidenciado por el aumento en arrestos y extradiciones de más de 100 miembros de alto nivel de cárteles a EE.UU., así como el combate al tráfico de armas. Su plan es claramente ofensivo.
Para quienes insisten en catalogarla como una “presidenta controlada por narcos”, los datos no la respaldan. Desde 2018, cuando asumió como alcaldesa de México, la ciudad vio una disminución de casi el 50% en delitos graves. Solo un 7% de los residentes consideraban a la capital como segura al inicio de su gestión; al final, la transformación fue significativa. Durante su mandato nacional, México reportó una tasa de homicidios de 17.5 por cada 100,000 habitantes en 2025 — la más baja desde 2016.
2. La evolución empresarial de los cárteles podría jugar en contra de ellos
A lo largo de la última década, los cárteles han diversificado sus actividades más allá del narcotráfico hacia otros “negocios” como el aguacate y el petróleo. Esto es relevante porque cuanto más profundamente se inserten en el comercio legítimo, más tienen que perder en un conflicto total. Existe un incentivo económico para estabilizarse en lugar de escalar; el paso de ser una empresa narcotraficante a un conglomerado criminal diversificado crea una preferencia real hacia el orden, ya que el caos perjudica el negocio.
3. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, es diferente a sus predecesores
Harfuch, quien fue víctima de un intento de asesinato en 2020, ha demostrado su capacidad al reducir homicidios casi en un 50% en la Ciudad de México. Su experiencia en EE.UU. y su valentía lo distinguen en un entorno complicado.
4. La presión de la administración Trump es significativa
El gobierno de EE.UU. ha dejado claro que la situación en México con los cárteles necesita cambiar. Se han vinculado las negociaciones del T-MEC a mejoras en la seguridad. Esto le da a Sheinbaum la oportunidad de demostrar que México puede abordar sus problemas sin comprometer su soberanía, fomentando un nuevo nivel de confianza y colaboración en inteligencia entre ambos países.
5. La embajada de EE.UU. está comprometida con la mejora de la seguridad
El embajador Ronald Johnson, con su experiencia militar y en la CIA, está enfocado en garantizar una cooperación más fuerte contra los cárteles. Su enfoque contrasta con el de su predecesor, lo que indica un cambio hacia prioridades de seguridad más urgentes.
6. La inteligencia artificial y nuevas tecnologías mejoran la vigilancia
Herramientas como la inteligencia artificial y los drones transforman la forma en que se monitorean los movimientos de los cárteles. La capacidad de correlacionar información en tiempo real está revolucionando la vigilancia, lo que permite a las autoridades detectar patrones que antes eran difíciles de identificar.
7. El interés renovado de EE.UU. en América Latina es evidente
El secretario de Estado Marco Rubio, quien tiene raíces latinas, ha delineado un enfoque más activo de EE.UU. en la región, marcando el fin de una era de descuido en relación a los problemas en América Latina.
8. Los cárteles ahora son considerados organizaciones terroristas extranjeras
Este reconocimiento no es simbólico. Permite a EE.UU. congelar activos de cárteles a nivel global y aplicar un conjunto legal más estricto para perseguir a quienes les apoyan, marcando un cambio significativo en la lucha contra el crimen organizado.
9. Se está abordando el flujo de armas hacia México
Históricamente, la mayoría de las armas que alimentan la violencia de los cárteles provienen de EE.UU. Con un mayor enfoque en la vigilancia y la cooperación, esta situación está comenzando a cambiar.
10. La próxima Copa del Mundo es un fuerte motivador para la mejora
Este evento ofrece a México una oportunidad única de mostrarse como un destino seguro para los negocios y el turismo, lo que podría ser un catalizador para una transformación positiva.
Aunque el progreso raramente es lineal, creo que hay razones para ser optimistas y que esta vez podría ser diferente. ¡Esperemos lo mejor!
Conclusión
El futuro de la seguridad en México podría estar tomando un giro inesperado debido a una confluencia de factores que invitan al optimismo. Sin embargo, el camino hacia una mejora sostenible será un desafío continuo.
- La presidencia de Sheinbaum se aleja de enfoques fallidos y se enfoca en estrategias basadas en datos.
- Los cárteles están diversificándose, lo que podría generar un incentivo para la estabilidad.
- La presión internacional de EE.UU. proporciona un nuevo contexto para el cambio.
- Avances tecnológicos están revolucionando la manera en que se enfrenta al crimen organizado.
