Guerras del cartel de Sinaloa se entrelazan con daños récord por incendios forestales: no es casualidad.

El Impacto del Conflicto Cartel en los Bosques de la Sierra Madre Occidental

El conflicto interno entre los carteles ha convertido vastas áreas del estado de Sinaloa en un auténtico escenario de guerra, dejando una huella duradera en los bosques de la Sierra Madre Occidental, en el noroeste de México. Un informe de la periodista Miriam Ramírez, de El Universal, revela que este enfrentamiento ha provocado la peor temporada de incendios en una década.

Datos de la Investigación

Para llevar a cabo esta investigación, se analizaron 7,397 incendios registrados por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y más de 240,000 alertas emitidas por Global Forests en 24 municipios de la Sierra Madre Occidental. Los resultados son alarmantes: en el primer semestre de 2025, se rompió la tendencia de los últimos diez años.

Consecuencias del Conflicto

No solo los bosques de Sinaloa, Durango y Chihuahua están contaminados por minas terrestres y artefactos explosivos improvisados, sino que varios incendios comenzaron después de enfrentamientos armados y ataques con drones en zonas remotas de las montañas. Durante la primera mitad de este año, se quemaron más de 281,000 hectáreas de bosque en la región, lo que representa más del doble de lo que se quemó el año pasado, cuando se destruyeron 130,000 hectáreas.

Para principios de junio, se registraron 62 incendios forestales en Sinaloa, 15 más que en todo 2024, según el diario Noroeste. En ese momento, solo otros cuatro estados habían reportado más áreas afectadas por incendios.

Análisis de Datos

El informe de Ramírez analizó datos oficiales de incendios en los 24 municipios de la Sierra Madre Occidental desde 2015 hasta junio de 2025, encontrando que los tres estados superaron los récords anuales anteriores en los primeros seis meses de este año. Por ejemplo, en Chihuahua, los daños por incendios aumentaron de 508 hectáreas en 2015 a más de 67,000 en 2025. En Durango y Sinaloa, el daño fue aún mayor; Durango pasó de 463 hectáreas en 2015 a más de 111,000 en 2025, mientras que Sinaloa pasó de 416 hectáreas a más de 102,000 en el mismo período.

Cambio en los Patrones de Incendio

Un aspecto más preocupante es que la escalada de la violencia alteró los patrones de incendios. Generalmente, los incendios forestales se concentran durante la temporada seca de marzo a junio, pero desde que estalló el conflicto tras la detención de dos líderes rivales del cartel en julio de 2024, los incendios se han reportado de manera regular. Entre septiembre de 2024 y febrero de 2025, cuando el conflicto armado fue más intenso, el número de incendios reportados aumentó drásticamente.

Un análisis de las alertas de incendios de Global Forest Watch (detectados por imágenes satelitales) reveló un comportamiento atípico, con incendios ocurriendo en meses inusualmente fríos. Aunque el número de incendios en Sinaloa no era mayor, su destructividad fue significativamente mayor y la superficie quemada creció precisamente en los territorios donde se desarrollaron enfrentamientos entre bandas rivales.

Impacto en las Comunidades Locales

Las comunidades locales, económicamente afectadas por las facciones en guerra, se vieron incapaces de combatir las llamas, a pesar de que mujeres y niños se unieron a los esfuerzos de extinción. En Chihuahua, se reporta que hombres armados iniciaron incendios como estrategia para desplazar a las comunidades y apoderarse de los recursos forestales, especialmente la madera, mientras que el crimen organizado buscaba nuevas formas de generar ingresos tras la interrupción de algunas de sus actividades delictivas por la guerra civil entre carteles.

En Durango, se lanzaron bombas desde aviones en noviembre, a medida que el enfrentamiento se intensificaba. En mayo, el gobernador Esteban Villegas reconoció que la violencia en curso estaba directamente vinculada al número récord de incendios en su estado.

Conclusión

El conflicto entre carteles no solo ha devastado la vida de las comunidades en Sinaloa, Durango y Chihuahua, sino que ha llevado a un desastre forestal sin precedentes. La combinación de violencia, condiciones climáticas adversas y falta de recursos ha generado un escenario alarmante para los bosques de la Sierra Madre Occidental.

  • Más de 281,000 hectáreas de bosque se quemaron en el primer semestre de 2025.
  • Las minas terrestres y explosivos improvisados están presentes en las zonas afectadas.
  • Las comunidades locales se sienten impotentes ante la magnitud de los incendios.
  • La violencia está directamente relacionada con el aumento de incendios forestales en la región.

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