La Energía como Pilar Fundamental de la Competitividad en América del Norte
La energía es el pilar más esencial detrás de conceptos como reindustrialización, cerca de la costa (nearshoring), inteligencia artificial y la competitividad en América del Norte. No puedes operar fábricas, servidores ni cadenas de suministro sin un suministro de energía fiable, escalable y asequible. La energía no es un tema secundario: es el sistema operativo de la actividad económica moderna.
El Rol de México en el Sistema Energético
El papel de México en este sistema a menudo se percibe a través de una lente obsoleta centrada en el petróleo. Hace cuarenta años, esta visión tenía sentido. En 1982, México exportaba alrededor de 24 mil millones de dólares, de los cuales casi el 65% eran crudos. Hoy en día, México exporta más de 620 mil millones de dólares, donde el petróleo representa solo el 3.5% del total, mientras que la manufactura abarca casi el 90%. En otras palabras, la economía mexicana ha evolucionado de ser dependiente del petróleo a estar impulsada por la manufactura, que es, ante todo, intensiva en el uso de energía.
Integración Energética entre México y Estados Unidos
Al observar solo las importaciones, la integración se hace aún más evidente: prácticamente todo el gas natural que México importa —más del 99%— llega a través de oleoductos desde Estados Unidos, lo que refleja un alto grado de interdependencia física y comercial entre ambos sistemas energéticos, especialmente con los productores estadounidenses en Texas, para quienes México se ha convertido en un mercado crítico y estable.
Dependencia del Gas Natural
El gas natural ahora es el ancla de la generación de electricidad de México, la producción industrial y la manufactura de exportación, mucho de lo cual apoya directamente las cadenas de suministro de Estados Unidos.
Impacto en la Economía y la Productividad
El resultado es claro: bajo muchas medidas comerciales, Estados Unidos ahora tiene un superávit energético con México, lo que significa que el valor de las exportaciones energéticas estadounidenses a México supera el de las exportaciones energéticas mexicanas a Estados Unidos. Este superávit apoya el PIB de EE. UU., sustenta empleos en la producción y refinamiento de energía, y fortalece la posición de América en los mercados energéticos globales.
Como lo documenta la Administración de Información Energética de EE. UU., esta integración no es temporal ni marginal. Las entregas de gas natural estadounidense a México han aumentado considerablemente desde principios de los años 2000, y hoy en día la mayoría de las exportaciones de gas por oleoducto de EE. UU. fluyen hacia el sur en lugar de hacia el extranjero.
La Importancia de la Política Energética
Por esta razón, la política energética no puede ser un pensamiento posterior en los debates sobre estrategia económica o competencia geopolítica. México no es periférico a la seguridad energética de EE. UU.; es central. La producción, refinamiento y capacidad de exportación de energía estadounidenses están cada vez más interconectadas con la demanda, infraestructura y crecimiento industrial de México. Asimismo, la capacidad de México para mantener su base manufacturera y aprovechar las oportunidades de cerca de la costa depende del acceso continuo a la energía estadounidense y condiciones de inversión predecibles.
Colaboraciones y el Futuro Energético
Si Estados Unidos quiere seguir siendo una potencia energética, no puede hacerlo solo. No se trata solo de perforar en Texas o Nuevo México; es cuestión de establecer asociaciones inteligentes, marcos comerciales sólidos y colaborar estrechamente con vecinos fiables. Visto de esta manera, la energía se integra naturalmente con otros temas relevantes. Si la inteligencia artificial es el cerebro de la economía futura, la energía es su sistema circulatorio. Y hoy, ese sistema fluye a través de América del Norte.
Conclusión
En conclusión, la energía no solo respalda la economía moderna, sino que también establece un vínculo vital entre México y Estados Unidos. Este lazo es fundamental para el crecimiento competitivo en la región, haciendo de la política energética un componente clave para avanzar hacia un futuro robusto y colaborativo.
- La energía es fundamental para el funcionamiento de la actividad económica moderna.
- La economía de México ha evolucionado hacia un modelo orientado a la manufactura, intensivo en energía.
- La integración energética entre México y Estados Unidos es crucial para la prosperidad mutua.
- La política energética debe ser un enfoque prioritario en la estrategia económica y geopolítica.
