El Auge del Comercio Mexicano en Tiempos de Incertidumbre
En un contexto de creciente incertidumbre y tarifas impositivas, uno pudiera pensar que el comercio mexicano se encuentra restringido. Sin embargo, los datos indican lo contrario: ¡está en auge! Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron un récord histórico de $545 mil millones en 2025, lo que representa un aumento del 5.8% con respecto a 2024. Y el año 2026 parece mantener el impulso: en el primer trimestre, las exportaciones a EE.UU. llegaron a $138 mil millones, con México representando el 16.9% de todas las importaciones de bienes en Estados Unidos, superando a Canadá y China.
Un Contexto de Cambios Significativos
A principios de 2025, aproximadamente el 45% de las exportaciones mexicanas a EE.UU. ingresaban bajo el T-MEC. La alternativa, el mecanismo de Nación Más Favorecida (NMF) de la OMC, traía consigo una tarifa modesta del 3%. Sin embargo, la política tarifaria de Trump alteró significativamente esta realidad. Cuando EE.UU. impuso tarifas del 25% sobre los productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC, la tasa de utilización de este acuerdo saltó del 45% al 89% entre enero y noviembre de 2025. El costo de no calificar ahora es diez veces mayor.
Como resultado, para los exportadores que cumplen con el T-MEC, la tasa arancelaria efectiva para los productos enviados a EE.UU. está cerca de cero; 3.74%, para ser precisos. En contraste, la tasa efectiva para China es del 23.4% y la media global es del 7.19%. En este sentido, México se ha encontrado en una posición más competitiva después del impacto tarifario.
Cambios en las Categorías de Exportación
Aunque las exportaciones y las importaciones están aumentando, ¿es simplemente una repetición de lo mismo o hay algo nuevo? Durante 30 años, las categorías de productos más exportadas por México han sido los automóviles y las piezas relacionadas. Esa era ha llegado a su fin.
En la primera mitad de 2026, las exportaciones relacionadas con la computación alcanzaron los $87 mil millones, lo que representa un impresionante aumento del 280% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto coloca al equipo de computación por encima de los automóviles, que generaron $74.9 mil millones en ese mismo periodo. Por primera vez en tres décadas, el rey ha sido destronado, no por un automóvil, sino por un rack de servidores.
Repensando la Producción Mexicana
La revolución de la inteligencia artificial no solo se refiere al uso de tecnologías como Claude y ChatGPT; también involucra las máquinas físicas que las hacen posibles. México ha comenzado a ensamblar estos equipos, aunque un vistazo más de cerca revela un detalle incómodo: Taiwán juega un papel crucial en esta transición.
¿Cómo logró México cambiar de un enfoque en autopartes a máquinas de procesamiento de datos en un solo año? La respuesta tiene dos partes, y una de ellas es complicada. En primer lugar, México tiene la capacidad de producción instalada —las fábricas, los trabajadores, la logística— para adaptarse a la nueva demanda. Tijuana se ha posicionado cada vez más como un centro de ecosistema de semiconductores, sirviendo a la fabricación de tecnología y electrónica en EE.UU. Ciudades como Ciudad Juárez y Guadalajara se destacan como capitales de la industria electrónica.
Sin embargo, la segunda parte es más problemática. En los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones mexicanas de insumos electrónicos relacionados con la inteligencia artificial aumentaron un 313% en comparación con el año anterior. Una gran parte de estos insumos proviene de Taiwán, cuyos envíos a México crecieron un 256%. Mientras que EE.UU. también aumentó sus importaciones de Taiwán, la diferencia es notable: EE.UU. importa $200 mil millones y México solo $1.7 mil millones.
Desafíos y Oportunidades para el Futuro
En muchos casos, México está ensamblando e integrando componentes que llegan desde Asia antes de enviarlos al norte. Este ensamblaje crea empleos y mantiene cadenas de suministro del lado del Pacífico, pero no iguala la idea de una cadena de suministro integrada verticalmente. Esta distinción es precisamente lo que las negociaciones de revisión del T-MEC exigirán abordar, al implementar normas más estrictas sobre el contenido regional y las reglas de origen.
El cambio de un enfoque en la automoción hacia la electrónica parece irreversible en este punto, pero trae consigo complicaciones que no se están discutiendo lo suficiente. La industria automotriz es intensiva en mano de obra, a diferencia del sector electrónico que requiere menos personal. La transición podría no replicar el modelo de integración regional que ha dado vida a comunidades enteras alrededor de las fábricas y redes de suministro.
Además, los centros de datos de inteligencia artificial son altamente dependientes de la energía y el agua. Si Norteamérica tiene serias intenciones de construir una cadena de suministro regional, necesitará invertir fuertemente en capacidad energética. Dada la creciente demanda de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial, esto es un requisito ineludible.
Finalmente, es vital reducir la dependencia de Taiwán. Sin entrar en detalles, la lógica geopolítica es clara: el objetivo debe ser crear una plataforma de coproducción regional que realmente agregue valor a la cadena de suministro electrónico y genere empleos de calidad en los tres países, no solo operaciones de ensamblaje que dependen de insumos asiáticos.
Como decía Lavoisier, la materia nunca se crea ni se destruye, solo se transforma. Las cadenas de suministro en América del Norte están cambiando a un ritmo inesperado, y la pregunta no es si esta transformación ocurriera, sino si estaremos a la vanguardia para aprovecharla o simplemente nos convertiremos en espectadores de estos cambios.
Conclusión
El comercio mexicano está experimentando un auge inusitado en medio de la incertidumbre económica y tarifaria, gracias a su adaptabilidad y capacidad de innovar. A medida que el país se desplaza hacia la electrónica y la inteligencia artificial, surgen tanto oportunidades como desafíos que deben ser abordados cuidadosamente.
- Las exportaciones mexicanas a EE.UU. alcanzaron un récord en 2025.
- El T-MEC ha proporcionado ventajas competitivas a los exportadores mexicanos.
- Una notable transición de los automóviles a la tecnología computacional está en curso.
- Reducir la dependencia de Taiwán será clave para el futuro de la manufactura electrónica en México.
